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El Papa Benedicto XVI-Reflexión Para Una Renuncia

febrero 28, 2013

El Papa Benedicto XVI- Reflexión Para Una Renuncia

“Señor, dame las fuerzas para cambiar aquellas cosas que puedo cambiar, serenidad para aceptar aquellas que no puedo cambiar, y sabiduría para reconocer la diferencia.”

Las palabras de San Francisco De Asís dan un marco de referencia excelente para la reflexión y meditación que posiblemente guió al Santo Padre en su decisión de renunciar a la posición que ocupó San Pedro hace alrededor de dos mil años. En este artículo, brevemente  penetraremos en lo que, a nuestro entender, creó el ambiente que fue caldo de cultivo para la renuncia del papa.

Hechos Básicos :

Los siguiente hechos básicos los damos como aceptados  y que incidieron en la manera en que Benedicto XVI llegó a su decisión de renunciar:  su educación, práctica y dedicación a campos espirituales le dan una capacidad superior a lo ordinario para meditar y reflexionar;  la responsabilidad del papa se puede dividir, una, en la material como ejecutivo máximo de la Iglesia Católica y, otra, como líder espiritual de más de mil millones de feligreses en el mundo; el pontífice ha estado alrededor de ocho años en un pontificado golpeado por escándalos de sacerdotes; aunque se nos olvida, no podemos perder de perspectiva que el papa es un ser humano ; actualmente el papa tiene ochenta y cinco años y dice no tener las fuerzas para cumplir sus responsabilidades como príncipe de la Iglesia.

La interacción de los hechos aceptados antes con las diferentes fuerzas y energías que normalmente se generan en el Vaticano, y en el resto del mundo con los escándalos, creó una caldera de presión creciente sobre el pontífice. A esta presión por los escándalos se sumó la necesidad  de mantener la orientación espiritual de los  mil millones de feligreses y la necesidad de tomar medidas administrativas convincentes para resolver la situación, pues el mundo entero estaba mirando consternado.

Mientras las situaciones escandalosas se mantuvieron en un círculo cerrado dentro de la Iglesia, el asunto fue tratado con relativa comodidad por las autoridades locales de la Iglesia que lo conocían. Una vez el escándalo trasciende los muros de la Iglesia, entonces las exigencias en el mundo empiezan a aumentar exponencialmente  con la corriente de escándalos que fluye a la luz pública. A lo anterior se va sumando la desconfianza que surge cuando el mundo ve que las medidas tomadas antes de hacerse públicos los escándalos eran débiles , no resolvían el problema y más parecía que deseaban ocultarlo. Y peor aún, las medidas tomadas luego de hacerse públicos los escándalos apuntaban a la misma actitud de la Iglesia y no daban una solución al problema aceptable a muchos feligreses y al público en general.

Ya en este punto en que los escándalos de la Iglesia son públicos y siguen surgiendo, emerge la desconfianza tocando la fe de los feligreses en la institución. La desconfianza corroe y erosiona la fe como los correntones de agua erosionan las rocas después de la lluvia. Esto lo sabe el papa y la conciencia de ello tiene que haberle causado una gran conmoción espiritual.

En este punto el pontífice, conociendo las interioridades de la Iglesia, ve que es casi imposible satisfacer las necesidades administrativas de la institución  ante los continuos escándalos. A nivel mundial hay estupor y críticas. Simultáneamente se está afectando la imagen de la Iglesia y,  con ella, la de BenedictoXVI como líder espiritual de los feligreses.

Ante el panorama tan presionante descrito antes y que conocemos públicamente, el papa reflexiona y medita. Sabe que, sea por su edad avanzada, sea por los escándalos, o  lo más probable por ambos, tiene las fuerzas físicas, mentales y espirituales desgastadas. Conoce que no está cumpliendo con sus responsabilidades papales como debe ser, tanto administrativamente como espiritualmente. Más que todo, el papa sabe que, la mayor parte de las veces, la responsabilidad material administrativa y ejecutiva de la Iglesia conflige con la dirección  y guía espiritual que él como Santo Padre desea darle a los feligreses.

Una vez que Benedicto XVI concluye que sus responsabilidades al frente de la Iglesia no le permiten coherencia con su espíritu íntimo de ser humano, es cuestión de tiempo meditando y reflexionando para llegar a la decisión de renunciar. Una decisión dolorosa para la Iglesia y para él, y, aun así, beneficiosa para la institución porque ya no se siente capacitado para seguir dirigiéndola.

¡Al fin la comunicación del papa  con las fuerzas espirituales de su religión a través de la meditación, le han restituido su fortaleza de espíritu para bien de la Iglesia que tanto ama!

 Con su renuncia al papado, Benedicto XVI le da actualidad y vida a la reflexión de San Francisco De Asís antes transcrita y a la vez predica con el ejemplo que el espíritu íntimo que llevamos dentro siempre responde a la reflexión y meditación del ser humano   .

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Sobre el autor : ElCano Guerrero

ElCano Guerrero escribe sobre motivación, pensamientos positivos y la espiritualidad en el ser humano que le despierta felicidad desde su intimidad como individuo. Escribió el libro digital “Susurros Del Alma”  sobre estos temas, disponible en Amazon Books.  Haz click en http://amazon.com/author/elcanoguerrero

 

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