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Sufrimiento y Valentía-La Renuncia del Papa Benedicto XVI

febrero 23, 2013

La renuncia del Papa Benedicto XVI nos ha impactado a todos , o , al menos, ha hecho que no quedemos indiferentes ante una acción que ha generado multitud de reacciones en el mundo, sin distinción de credos religiosos. Leyendo las diferentes opiniones vertidas en los medios de comunicación  podemos ver que oscilan desde que el obispo Ratzinger es frío, intelectual, sólo interesado en sí mismo, dando a entender que tiene poca espiritualidad y es egoísta, hasta que es débil físicamente y que no puede con la carga que representa dirigir el Vaticano desde su posición de Santo Padre de la Iglesia. Hay otros que hablan de confabulaciones en el Vaticano y que hay intereses que obstruyen su labor como Papa y es por eso que renunció. Para propósitos de este escrito, asumamos que todas las posiciones anteriores son ciertas, aunque estamos conscientes que puede que no sean coherentes unas con otras. Preguntémonos, … ¿y cómo se sentirá Benedicto XVI en su interior?. Eso nos ayudará a acercarnos al sentimiento anímico del Papa cuando decide renunciar y lo comunica a todos, los que lo siguen y los que no. ¿ Cómo me estaría sintiendo yo física y espiritualmente para renunciar a una posición que, desde el punto de vista material, me da tanto poder sobre tantos miles de millones de fieles de la Iglesia, sin contar la influencia sobre los diferentes gobernantes del globo terráqueo? Desde luego, esta mirada anterior me daría una perspectiva íntima desde el punto del poder personal y egoísta del ser humano que es el Papa. Entonces esta sería una mirada desde una perspectiva estríctamente materialista, pues donde reina el ego prevalece lo material. Podemos decirnos que  al renunciar a su responsabilidad de autoridad como Santo Padre, está en una manera abandonando su responsabilidad como guía espiritual de todos los feligrese de la Iglesia  y otros seguidores cristianos. En otras palabras, que su responsabilidad como autoridad de la Iglesia, desde el punto de vista material y egoísta, está indisolublemente acompañada de una autoridad como guía espiritual de su grey. Y es esta unión entre espiritu y materia, casi indistinguible con una visión apasionada, que tendríamos que evaluar cuidadosamente para lograr una intimidad más clara del dilema que debe haber enfrentado el Papa. Sabemos que el Cardenal Ratzinger fue electo Papa por votación prácticamente unánime del Colegio de Cardenales. Entendemos que él no mostró interés particular en la posición de Santo Padre antes de ser electo. Suponemos por lo anterior que fue un estímulo  caluroso para Ratzinger, como ser humano,  salir electo tan felizmente por sus pares, y muy humano sentirlo así. Por haber sido ayudante cercano de Juan Pablo II durante su papado, Ratzinger había visto muy bien la burocracia del trabajo a realizar y él se sentía fuerte  ante el llamado del Espíritu Santo expresado por sus compañeros Cardenales. ¿ Y qué pasó en estos diez años que el Papa llegó a la conclusión de que hace más bien renunciando al Santo Oficio de Papa que manteniéndose en la dirección de la Iglesia?  Sabemos, porque el Santo Padre lo ha dicho, aunque no así específicamente, que él no tiene las fuerzas físicas para las labores burocráticas, de liderato  y las relaciones a través del mundo con su feligresía que le exige el papado. Él muy bien conoce que esas labores pueden ser modificadas muy levemente porque son protocolos milenarios muchos y  centenarios otros más. Si no puede cumplir con esa burocracia estaría incumpliendo con su labor ministerial y de embajador y guía de la Iglesia en el mundo. Como nos sucedería a nosotros como seres humanos responsables,  lo anterior de no cunplir con nuestras responsabilidades materiales nos originaría una batalla íntima por tratar de lograr cumplir esas responsabilidades, aun sin las fuerzas físicas para hacerlo. Respetuosamente  entiendo, y ésta, lógicamente es una hipótesis, que algo parecido le debe haber sucedido al Santo Padre. Sabemos que cuando la tranquilidad íntima  está alterada, tendemos a perder la comunicación con el espíritu que todos llevamos dentro. Es desde nuestro espíritu íntimo y, de acuerdo a la Fe del creyente, con la comunicación con el Espíritu o Conciencia Universal que emerge dentro de nosotros la energía espiritual que nos fortalece. Por su batalla interior, el Santo Padre perdería, o tendería a perder, su comunicación con la Conciencia Universal. De sucederle la pérdida de esa comunicación íntima,   el Santo Padre tendría comprometidas sus dos fuentes de energía, la física material debido a su edad y la íntima espiritual por la intranquilidad generada por la batalla interna que debe haber tenido para cumplir con sus deberes. Una vez que el Papa tiene en su conciencia el reto que se le presenta de seguir siendo el líder físico presente al frente de la Iglesia y, a la vez, el guía espiritual, sabiendo en su interior que no tendría ninguna de las fuerzas suficientes para hacerlo, ni física ni espiritual, su responsabilidad moral ante la Iglesia y sus feligreses le exige una decisión. ¿Y cómo  puede  el Papa lograr una decisión que sea beneficiosa para todas las partes envueltas : que la Iglesia salve el Espíritu de su Fe ejemplarizada en este momento en su líder espiritual, Benedicto XVI, y que Ratzinger mantenga su comunicación íntima con el Espíritu Santo para la salvación de su alma? Para que una decisión sea beneficiosa para todas las partes , deberá haber una empatía profunda y sincera al hacer dicha decisión. Las partes han de sentir dentro de sí cómo siente y cómo será afectada la otra parte en lo físico y en lo espiritual. Teniendo en consideración que las partes envueltas en la decisión a tomarse son, por un lado, la Iglesia con sus miles de millones de fieles y seguidores y, por el otro, el Papa con su conflicto interno, entonces… ¿cómo y quién  hará una decisión que beneficie a todas las partes proveyendo la oportunidad de salvación espiritual que necesitan? Una decisión tan sensible e impactante como la que se debe tomar para el beneficio de  unas partes tan vitales como guías espirituales del mundo, según descritas antes, deberá hacerse después de profunda y constante meditación espiritual. Se necesita la unión, por medio de la meditación, de fuerzas espirituales comunicacando al espíritu íntimo que todos tenemos como individuos, con el Espíritu Universal hasta hacerlos Uno. Por medio de la oración, meditación y reflexión profunda con su intimidad, el  Santo Pontífice  se comunicó con el Espíritu Santo, según su Fe se lo indica, y buscó contestación a su  dilema de la respondabilidad papal ante su debilidad física y consecuente conflicto interno debilitante. ¡ Y el Papa consiguió contestación de su espíritu interno! Y la contestación fue  dada por El Espíritu Santo, en comunicación con el Espíritu íntimo del Papa, según los creyentes, diciéndole que dada su incapacidad física por su edad sólo tendría tranquilidad en su Espíritu renunciando a la responsabilidad del papado. De otra manera, no podría cumplir sus responsabilidades físicas como Papa ni tener fuerza de Espíritu como guía espiritual de la Iglesia por el conflicto interno que representan para él esas responsabilidades. Entonces… ¿qué sucederá con esos feligreses que dependen de la guía del Papa para   tener tranquilidad íntima de espíritu y poder salvar cada uno su alma? Lo más importante que hay que apuntar es que siempre se ha sabido que la salvación es individual y así lo dice la Iglesia. Los guías sólo nos ayudan e inspiran a identificar las maneras de salvar nuestra alma y sólo el individuo acudiendo a su espíritu íntimo se salva a sí mismo. Lo otro que hay que tomar en consideración, ya en la dimensión del mundo externo al creyente,  es que nombrarán a otro Santo Padre para que sea guía y rector de la Iglesia, que sin duda también será capacitado física y espiritualmente para ello. ¿Ha sido egoísta Ratzinger al “bajarse de la cruz” y no haber seguido en sus funciones como Guía de la Iglesia por sobre  su sufrimiento y debilidad física? Firmemente creo que este proceso ha sido profundamente doloroso para el Papa, al punto de que casi se le ve desfallecer cuando habla. Su desprendimiento material renunciando a tanto poder y reconocimiento mundial no deja lugar a dudas de que lo que busca no es mundano, desde el punto de vista del ego. Me imagino que las comparaciones inevitables que se hacen en el mundo de los humanos con Juan Pablo II, le dolerán por la incomprensión que representan. Benedicto XVI bien sabe que el espíritu íntimo de cada ser humano se energiza y comunica de manera diferente dentro de cada cual y que lo importante es ser coherente con ese espíritu íntimo en sus actos ante el mundo. De esa coherencia con su espíritu íntimo es que depende la salvación del alma de un creyente. Y,  entonces… ¿qué busca Ratzinger con esta decisión de renunciar como Santo Pontífice? Desde lo profundo de mí entiendo que al presentar su renuncia, Ratzinger, desde su espíritu íntimo, desea y busca lo mejor para la Iglesia, no para él. Esta es a la conclusión a que llegó en sus meditaciones en comunicación con el Espíritu Santo por su incapacidad física para ser el líder espiritual de su Iglesia que exige una condición y presencia física que él no tiene y que le creó un conflicto que, a la vez, le socavaba la fortaleza espiritual como tal líder. De esta manera , al renunciar a su Pontificado el Papa está ayudando a la Iglesia y a sus feligreses que tanto ama a tener un líder espiritual como lo necesitan, mientras él mantiene su fuerza espiritual interna emergiendo sin conflictos, aunque siga sufriendo, pero con fuerza de espíritu interior. ¿Y cuál sería la lección espiritual de este proceso de la renuncia de Benedicto XVI y que hemos repasado en este artículo? A tono con la pregunta anterior, siento que es responsabilidad de mi parte dejar saber que, en lo personal, no soy fiel seguidor de ninguna iglesia en particular. Solamente soy un estudioso, o estudiante, de los procesos que afectan el alma del ser humano y, necesariamente, su espíritu y su filosofía de vida. Levantando lo anterior en consideración como parte neutral a la Iglesia que soy, debo decir que cuando el Cardenal Ratzinger asumió la dirección Espiritual de la Iglesia, no me sentía atraído por su personalidad lejana, para mí, comparada con la de Juan Pablo II tan carismático y espiritualmente motivador.  Benedicto XVI nunca llamó mi atención, hasta ahora que renunció y me he tomado el tiempo para tratar de ponerme en su lugar para explicarme su proceder. Poco a poco, como cuando he mirado a simple vista un dibujo o cuadro en tres dimensiones en el que en un flujo lento voy viendo la tercera dimensión, en mi mente he visto el proceso  que he tratado de poner en las palabras de este artículo. También poco a poco, ha ido emergiendo una dimensión de Benedicto XVI, desconocida para mí hasta ahora. Me ha ido cautivando  la belleza, naturalidad y humildad con la que comunicó su decisión y cómo ha afrontado todas las energías que  lo han han golpeado para escarnecerlo. La fortaleza de espíritu del Santo Padre es evidente y con ello su tranquilidad. La enseñanza que yo he recibido a través de mi búsqueda del significado de la renuncia del Papa llega con fuerza a mi espíritu íntimo. Esa enseñanza me deja saber que las acciones que toma el espíritu son igualmente beneficiosas a todos y que solamente el individuo en su intimidad espiritual las puede tomar.  Sólo el espíritu íntimo es capaz de armonizar las necesidades del individuo con las necesidades del mundo de manera coherente con ese individuo para su felicidad en la vida. En mi respetuosa opinión, Ratzinger ha sido muy valiente y estoico en el sufrimiento del via crucis que lo llevó a su renuncia, y que todavía no termina.  Creo que  hizo  cierto y evidente el proceso espiritual que representan las palabras de San Francisco de Asís: ” Señor, dame la fuerza para cambiar aquellas cosas que puedo cambiar, serenidad para aceptar aquellas que no puedo cambiar, y sabiduría para reconocer la diferencia”. No hay mejor enseñanza espiritual que la que nos lleva a nosotros mismos a dialogar con nuestro espíritu íntimo y ver la realidad de esas palabras.

El autor del artículo escribe sobre motivación y autoayuda y es autor de un libro electrónico tangente al tema disponible en http://amazon.com/author/elcanoguerrero

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